miércoles, 11 de mayo de 2016

La avutarda: características y cortejo

La avutarda es un ave asustadiza y desconfiada que encuentra en la Península Ibérica un buen hábitat donde establecerse, representando su población el 60% del total europeo, seguida de Rusia con un 25% y de Turquía con un 10%.

La avutarda es una de las especies protegidas por la normativa ambiental europea y española, estando incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como de “interés especial” según el Real Decreto 439/1990.


Distribución de la avutarda en España

La avutarda dominó la estepa de las dos mesetas, así como los valles de los ríos Ebro y Guadalquivir, hasta 1970. De 1960 a 1980 la caza indiscriminada provocó su desaparición en algunos puntos de la geografía. Ante estos hechos el gobierno decretó la prohibición de su caza.
Actualmente, Castilla y León acoge la población más amplia y continua de avutardas, representando casi el 50% de toda la población española. Extremadura con una población del 30%, Castilla-La Mancha con un 16% y Madrid con un 5%, presentan un censo discontinuo.
Los territorios donde la avutarda se encuentra más amenazada son Andalucía, Navarra y Aragón, donde las poblaciones están divididas en pequeños núcleos.

Características de la avutarda

Es una de las aves voladoras de mayor tamaño que se conoce en el mundo, estando considerada como una de las más corpulentas de Europa.
Existe una gran desproporción entre el volumen corporal de los machos respecto al de las hembras. Mientras que un macho adulto puede llegar a alcanzar los 15 kg de peso, las hembras pesan entre 3 y 4 veces menos.
Su plumaje muestra diversas tonalidades entre pardo y grisáceo, con frecuencia moteado o con rayas más oscuras, siendo su capa interna de plumas de color blanco.
Avutarda volandoSu pico y cuello son largos, y sus patas fuertes, careciendo de dedo posterior. Los machos disponen de un desarrollado saco en la parte inferior de la garganta, que inflan durante el cortejo nupcial. Asimismo, cuentan con una bigotera que los distingue de las hembras, que queda prácticamente desarrollada a los 6 años de edad.
La avutarda es un ave muy desconfiada y asustadiza, por lo que prefiere vivir en grupo, alzando el vuelo ante cualquier situación que considere una amenaza.
Campos de cereal o leguminosas, pastizales o prados naturales son el tipo de hábitat donde le gusta establecerse, encontrando en ellos el alimento para su subsistencia, consistente en gramíneas, plantas y flores, así como granos de cereal.

Amenazas y conservación de la avutarda

La avutarda es muy sensible al deterioro de su hábitat. Entre los factores que más influyen en su desaparición se incluyen el abandono de la agricultura tradicional, el uso de plaguicidas, así como las acciones que se llevan a cabo en detrimento del medio natural.
Las mayores causas de muerte no natural de la avutarda se producen por la colisión contra tendidos eléctricos o alambradas, por la caza y en menor medida a causa de predadores como zorros o perros salvajes.
La conservación de la especie pasa, según los expertos, por mantener la prohibición de su caza, favorecer el cultivo extensivo de cereales de forma tradicional, evitando a su vez la reconversión de tierras de secano a regadío, así como proteger los territorios donde sigue habitando.

El espectacular cortejo de la avutarda

Tras el invierno, hacia el mes de abril, los machos inician su cortejo nupcial agrupados en lugares altos de la llanura, lugares que han sido seleccionados a lo largo de décadas y a los que los machos de avutarda regresan cada año.

Cortejo de la avutarda
Los machos acuden a las zonas donde se encuentran las hembras e inician su cortejo alzando la parte trasera de su cola en dirección al sol, de forma que sus plumas queden iluminadas por la luz que reciben del astro rey, haciendo que estas parezcan más brillantes y puedan ser visibles para las hembras. Luego mueven sus alas, hasta convertirse en una bola de plumas. Dicen que en la distancia cualquiera podría confundirles con un rebaño de ovejas.
El seductor cortejo que realiza el macho de avutarda a la hembra es una de esas imágenes de extrema belleza que ofrece la naturaleza, una ceremonia visible hasta un kilómetro de distancia.
Esperemos que las avutardas no desaparezcan definitivamente del paisaje estepario de nuestro país, para poder seguir contando con ese mágico espectáculo.
Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


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