lunes, 2 de mayo de 2016

Características del caballo

El historiador Tom Lea dijo: “Criar un noble caballo es compartir con Dios uno de sus misterios, así como uno de sus placeres”Este bello animal es amado por muchas personas que comparten gran parte de su tiempo con él, incluso ayuda a mejorar la calidad de vida de otras tantas. Con una sensibilidad extraordinaria, el caballo crea vínculos indelebles con el ser humano.

El pasado del caballo

El término “caballo” proviene del latín caballus. Este noble animal ha sido fundamental en el progreso de la raza humana, hasta el punto de que sin él la historia sería otra.

Si retrocedemos 55 millones de años nos encontramos con el Hyracotherium, un mamífero herbívoro de reducido tamaño del que se cree proceden todos los équidos.

En distintas cavernas de Europa se han hallado multitud de indicios que demuestran que el número de caballos ya era importante hace 2,5 millones de años, periodo conocido como la Edad de Piedra.


Los caballos son seres tremendamente sociables, y algunos ejemplos existen de su complicidad con el ser humano. Uno de los más conocidos es el de Alejandro Magno y su querido Bucéfalo, cuyo nombre significa en griego “cabeza de buey”. Este líder militar se adueñó de millones de kilómetros cuadrados con la ayuda de su negro corcel, hasta que éste halló su fin en el enfrentamiento con los elefantes del rey indio Porus, en la batalla de Hisdapes.

Alejandro premia a su valiente amigo con un ostentoso funeral, y crea una urbe a la que bautiza con el nombre de “Alejandría Bucéfala”.


Características del caballo

Los equinos pueden vivir en cautividad hasta 40 años, mientras que en libertad no suelen pasar de los 25. Llegan a la madurez a los cuatro años de edad, y en ese momento las hembras están preparadas para la maternidad. El embarazo se prolonga durante 11 largos meses, al cabo de los cuales lo normal es que nazca un solo potrillo, aunque también pueden nacer dos o más, pero este tipo de partos son muy escasos y generalmente se dan en yeguas mayores.

Los caballos pueden moverse al paso, a trote y a galope; a estos movimientos se les denomina aires. A galope pueden llegar a los 20 km/h, no obstante los caballos de carreras atraviesan fácilmente esa barrera.

Un caballo salvaje no necesita herraje, ya que la vida en libertad y su caminar sobre tierra preservan sus extremidades. Pero los equinos domésticos suelen erosionar con más premura sus cascos, obligados como están a pasar gran parte de su tiempo desplazándose sobre terreno artificial.

Estos animales acostumbran a dormir de pie en bloques de treinta minutos, aunque de esta manera no logran reposar adecuadamente, ya que para ello deben tenderse total y tranquilamente, consiguiendo así llegar a la fase optima del sueño y pudiendo dormir hasta catorce horas diarias.

Los caballos se dividen por su temperamento en “caballos de sangre fría”, “caballos de sangre tibia” y “caballos de sangre caliente”.

Los “caballos de sangre fría” son animales apacibles y dóciles, procedentes principalmente del norte y centro de Europa. El percherón francés es un buen ejemplo de este tipo de equinos.


Los “caballos de sangre tibia” son el resultado del cruce de "caballos de sangre fría" con "caballos de sangre caliente", buscando la sumisión de los primeros y la chispa de los segundos.



Los “caballos de sangre caliente” son inquietos y con carácter. El pura sangre inglés los representa a la perfección; su inteligencia y valentía le convierten en un número uno en cuanto a competición se refiere. Aunque también los caballos árabes se distinguen por su gran aguante y velocidad.

El mundo del caballo

El caballo es un animal sensible y hermoso, capaz de crear un lazo afectivo extraordinario con el ser humano. Este ser especial ha sido maltratado en ocasiones y, todavía hoy, hay mucha gente que no entiende que hay otra manera de relacionarse con él más allá del trato cruel con el que se busca su sumisión. Pero afortunadamente también esto está cambiando, gracias a personas como Monty Roberts y tantos otros.

En todo caso, los amantes de estos animales seguro comparten las palabras del escritor y político británico Robert Cunninghame Grahamcuando dijo: “Que Dios no permita que vaya a un cielo donde no existan caballos”.

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados



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