viernes, 13 de mayo de 2016

Características del águila real

El águila ha sido un símbolo de poder para muchos pueblos. Para los indígenas representaba el valor, la fortaleza y el privilegio de ver las cosas desde otra perspectiva, desde las cumbres de los cielos.
Águila realExcepto en su juventud, el águila real es un animal sedentario. Suele vivir en zonas de gran altura, pero su adaptabilidad al medio también le permite establecerse en zonas de menor altitud. Pero con seguridad siempre vive alejada del ser humano. Su hábitat se distribuye por Europa, Norteamérica, África y Asia.
Características del águila real

La poderosa figura de la hembra de águila real puede pesar hasta 6 kg, los machos son algo más pequeños, y tiene una envergadura de más de dos metros. Sus amplias alas salpicadas de manchas blancas, su larga cola y su enérgico pico hacen de esta ave uno de los animales más impresionantes y hermosos del planeta.
La parte superior del águila real es color castaño con tonos rojizos, mientras que en la zona inferior los colores se aclaran. Sus potentes patas están emplumadas hasta el comienzo de los dedos.
Sorprender a la presa, lanzándose incluso a más de 200 km/h sobre ella, es su mejor forma de ataque. La fuerza del águila real es tan extraordinaria que es capaz de cazar y alzar el vuelo con animales mucho más corpulentos que ella.
Su dieta es muy variada: gatos monteses, zorros, reptiles, lechuzas, conejos, palomas, córvidos y, cuando es necesario, no tiene ningún problema en comer también carroña.

Reproducción del águila real

El águila real es monógama, conserva su pareja durante toda la vida. A principios de año empieza el cortejo, dejando escapar sonidos parecidos a maullidos y entrechocando las garras a modo de combate.
Construye varios nidos en su territorio, generalmente en cavidades o salientes rocosos, que va utilizando gradualmente. Como se queda en su territorio de por vida, en cada puesta retoca y arregla uno de los nidos para anidar ese año.
La puesta es en primavera, con una distancia de unos 4 días entre un huevo y otro. Generalmente son dos huevos que la madre cuida durante aproximadamente 45 días, para después pasar también a alimentar a los polluelos en el nido. El macho se encarga de cazar durante todo ese tiempo en el que la hembra está ejerciendo de madre. Cuando el alimento es escaso, el polluelo de mayor tamaño será el que sobreviva. Hacia los dos meses y medio ya es capaz de levantar el vuelo, pero no es hasta los cinco meses cuando se aleja del nido.

Los ojos del águila real

La visión del águila es enormemente penetrante, capaz de descubrir posibles presas a enormes distancias. Su capacidad visual es cuatro veces más sensible y eficaz que la del ser humano.
Águila realMientras el ojo humano posee unos 200.000 receptores de luz, el ojo del águila real alberga la escalofriante cifra de millón y medio de estos receptores, por lo que la calidad de la imagen que recibe es extremadamente más perfecta que la que pueda recibir el ser humano o cualquier otro animal, exceptuando el conjunto de las rapaces.

El águila real en la actualidad


El placer por los viajes ha aumentado en gran medida desde hace unos años, y también el gusto por el montañismo y el acceso a zonas antes reservadas exclusivamente a estos animales. El águila real es un ave muy sensible a la presencia humana, y huye de inmediato ante cualquier intromisión en su espacio.
En España su población goza de buena salud, con un número aproximado de 1500 parejas. Mientras en el mundo se alcanza la cifra de 120.000 ejemplares.
Conocida también como el “ave de Júpiter”, este hermoso animal que surca los cielos con sus penetrantes ojos y majestuosas alas, se encuentra de momento a salvo viviendo en las cumbres del planeta. Esperemos que por muchos años más.

La guerra con el pueblo del cielo


Cuenta una leyenda que en el principio de los tiempos los habitantes del cielo molestaban a los seres que vivían en la Tierra, mandándoles continuos vendavales que arrasaban sus hogares.
En esos años pretéritos, los seres humanos y los animales se entendían y comunicaban en el mismo idioma. Un día el arrendajo azul propuso que todos, animales y humanos, cantasen al cielo para que descendiese y ellos pudieran subir. Después de varios días cantando, el cielo comenzó a agitarse y a bajar. Entonces todos los seres de la Tierra aprovecharon para subirse a él.
Allí se entabló una batalla con los habitantes del cielo. El águila tomó el mando de todas las aves de presa y se lanzaron en picado contra los vientos, venciéndoles en la lucha. Ganada la batalla, todos bajaron a una Tierra en paz y sin tormentas, excepto algunos animales que quisieron quedarse y se convirtieron en estrellas. Ahora, cada vez que alguien mira al cielo, sabrá que algunas de las luces que titilan en lo alto son los animales que se quedaron a vivir allí, como el alce, el pájaro carpintero y el ciervo.
Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


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