miércoles, 13 de abril de 2016

El alma de los animales

Vamos a imaginar por un momento que los seres humanos tenemos eso que se llama alma, algo sutil que transciende el plano terrenal y nos conecta con lo divino, algo que se nos escapa y que no podemos percibir en este momento. En ese caso, ¿tendrían alma también los animales?

Perro y gato
Dana y Cloe
¿Crees que tu perro o tu gato, los que te dan compañía, alegría y cariño todos los días, tienen alma? ¿Y los animales de granja o los animales salvajes?

Tal vez te haya ocurrido, al mirar a tu gato o a tu perro, pensar eso de "es casi como una persona". Casi todos los que amamos a los animales lo hemos pensado alguna vez, eso o algo parecido.

El alma a través del tiempo

La palabra alma proviene del latín anima, que sería algo intangible que da vida al cuerpo físico según la filosofía y la religión. Los filósofos griegos Platón, Pitágoras y Anaxágoras concedían a los animales la facultad de un alma sensible que les proporcionaba la energía vital. Sin embargo, el filósofo y matemático francés René Descartes declaraba lo contrario, que los animales eran máquinas sin ninguna sensibilidad.

Mención especial merece el filósofo y médico español Gómez Pereira, que años antes de Descartes ya exponía en su obra Margarita Antoniana la idea de los animales como autómatas, llegando incluso a desdeñar el maltrato animal como algo sin importancia. Pero también se alzaron voces contrarias a esas ideas, como la del médico Francisco de Sosa, que afirmaba que los animales sienten y sufren de forma similar a los humanos.

El alma ha sido vista de manera diferente por las diversas culturas existentes en el mundo. Los egipcios la dividían en dos partes, la inteligencia y el espíritu, Khú y Bá. Le daban gran importancia, ya que percibían que el paso por la Tierra no era más que algo transitorio. En "El Libro de los Muertos", escrito para ayudar a los difuntos a cruzar al otro lado, se explica que el alma debe hacer un largo y peligroso recorrido antes de alcanzar el tribunal de Osiris, dios de la resurrección. En dicho camino sería sorprendida por horribles criaturas a las que solamente podría dominar por medio de la magia. En los panteones egipcios el alma emerge como un gavilán con rostro humano y se afirma que los animales poseen alma, aunque no tengan la inteligencia y la capacidad de razonar de las personas.

Los asirios admitían la eternidad del alma, y esperaban una vida con un cielo y un infierno para buenos y malos. Los griegos creían que el espíritu era similar al cuerpo físico en su apariencia, denominándole Eidolon. Creían en el destino, pero también en la responsabilidad sobre las propias acciones.

Mientras en Egipto se presentaba el alma como un pájaro, en algunas zonas de África ésta tomaba la forma de abeja o mariposa.

Animales de poder

Los pueblos antiguos consideraban que los animales eran seres de conocimiento y de poder, la grandiosidad de la naturaleza les hacía pensar que todo en ella estaba impregnado de vida. La tradición chamánica afirma que todas las personas tenemos un animal especial, es decir, un animal que nos atrae y con el que conectamos de un modo extraordinario. Cada animal tiene su significado:

El Gato como animal de poder representa la curiosidad, la independencia, la capacidad de percibir lo intangible, el misterio, la preferencia de la noche al día.

El Caballo es un animal muy presente en las leyendas y en la mitología, basta con recordar a Pegaso con sus alas. El caballo representa la lealtad y el deseo de viajar.

El Colibrí se cuenta entre los pájaros más pequeños del mundo. Refleja la alegría, la adaptabilidad y el amor a las flores.

El Delfín simboliza la comunicación, el sentido lúdico, la armonía, el equilibrio y la sabiduría.

El León encarna la fuerza, el silencio, la paciencia, la observación minuciosa de los detalles y saber que cada cosa tiene su momento.

El Lobo es el instructor que te muestra el sendero a seguir en los viajes oníricos. Es independiente y noble. Representa la muerte y el renacimiento.

El Conejo representa la rapidez de pensamiento, la intuición, la humildad, la magia, la abundancia y la capacidad de moverse a través del miedo.


La Mariposa encarna como ningún otro animal la transformación. También la necesidad de variación, de no quedarse estático, y el valor.

El Perro es el cariño sin condiciones, la ayuda, la atención, la nobleza, la seguridad y la amistad.

El Oso simboliza la reflexión, la necesidad de mirar hacia dentro, la autosuficiencia, la capacidad de soñar, el aislamiento y el sentido místico de la existencia.

Emociones animales

Todavía existe mucha gente que opina que los animales se mueven únicamente por instinto, negándoles también el derecho a tener sentimientos y emociones. Veamos algunos casos que parecen desmentir esa visión tan mecanicista del mundo animal.

En el zoo de Milwaukee, en el estado de Wisconsin (Estados Unidos), un bonobo macho está continuamente pendiente de una hembra ciega, la toma de la mano para acompañarla y evitar que se dañe. Un ejemplo claro de solidaridad y empatía.

En el zoo de Basilea, Suiza, un pájaro se precipita sobre el pavimento de la jaula de los chimpancés. Es rodeado por ellos y lo trasladan con cuidado, de mano en mano, hasta el vigilante, que lo recoge asombrado y maravillado de lo que está contemplando.

En la primavera de 2007, en Albania, un burrito es llevado a la jaula de un lobo para que éste lo devore. Para sorpresa de todos, ambos se hacen amigos y viven juntos sin problemas durante semanas en la jaula. A veces habría que preguntarse quién es la bestia, o quien se merece más tener o no tener alma.

Y para terminar, contar el caso de una persona conocida de quien esto escribe, que un día se encontró en la playa dos gatitos abandonados, a los que llevó a su casa. Descubrió que uno de ellos estaba ciego, y el otro lo cuidaba y lo protegía 24 horas al día. Esto fue así hasta que alguien envenenó al gatito ciego.

Animales con alma

Antiguamente la conexión del ser humano con la naturaleza y los animales era distinta, más respetuosa y con un sentido profundo que se ha perdido. A veces se argumenta que una de las cosas que hace superiores a las personas es que saben hablar, que al fin y al cabo es comunicarse. Y los animales también se comunican, aunque no sepan hablar como nosotros. Es cierto, no se puede negar, que el ser humano es más complejo, pero ser más complejo no quiere decir ser mejor o superior. Nuestra complejidad nos lleva a realizar los actos más altruistas, pero también las aberraciones más infames.

Cloe

Lo que es obvio es que los animales, como las personas, tienen un destino, para quien crea en él. Pueden tener una vida fácil y feliz, o vivir un verdadero infierno. Y lo que es seguro es que no son simplemente máquinas a nuestra disposición, cualquiera que se haya molestado en observarlos y convivir con ellos puede saberlo.


Los humanos estamos muy ciegos a veces, y lo estamos con las propias personas, que sienten y viven como nosotros, cómo no vamos a estarlo con seres a los que muchas veces somos incapaces de entender. En todo caso, si los animales tienen o no alma, que cada cual se responda cuando mira esos ojos brillantes de alegría o apagados por el sufrimiento.

Y permítaseme terminar este artículo con un breve cuento que refleja muy bien lo acostumbrados que estamos a mirar, pero lo poco que vemos a veces.

"En el jardín de un monasterio, un viejo y sabio monje ciego estaba caminando con un pupilo. Era un lindo día de primavera. El jardín estaba por florecer y el viento soplaba suavemente. Cuando pasaron cerca de un melocotonero grande, el maestro movió su cabeza a fin de no toparse con las ramas colgantes. El pupilo miró asombrado y le preguntó:

-- Maestro, ¿cómo es que usted vio esas ramas?

-- Ver con mis ojos es solo una sensación -respondió el viejo monje-. Yo escuché al viento cantar suavemente por las ramas del árbol.

El pupilo lo miró perplejo, a la vez que el monje ciego continuaba diciendo:

-- Cierra los ojos y dime lo que oyes. ¿Escuchas latir tu corazón? ¿Oyes las pisadas del monje que atraviesa el jardín? ¿Escuchas al grillo que está a tus pies?

El joven miró abajo y, sorprendido, vio el primer grillo de la nueva primavera.

-- ¿Cómo puede oír estas cosas? --exclamó el pupilo.

Y el monje ciego respondió:

-- ¿Y cómo puedes tú no oírlas?"

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados
Artículo publicado originalmente en El Mundo del Gato



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