lunes, 18 de abril de 2016

Características del gorrión común

Estos pequeños pájaros que vemos revolotear en las plazas de los pueblos, a los que muchos les ponen semillas para que alegren con sus cantos y adornen con su vuelo su jardín, son en realidad, a pesar de su cercanía, unos grandes desconocidos.

Origen del gorrión

El gorrión procede de Oriente Medio y actualmente se encuentra en toda Europa, excepto en Escandinavia e Islandia.

Esta pequeña ave es confiada y está acostumbrada a vivir cerca de núcleos poblados, tanto que es difícil encontrarlos en lugares despoblados y desaparecen junto con las personas cuando un pueblo queda vacío. Arraigan en aldeas, ciudades, zonas rurales, cobertizos, parques, granjas, jardines y en cualquier lugar donde el ser humano esté cerca.

Se cree que comenzaron su acercamiento al ámbito humano en el Neolítico, cuando se instauró la ganadería y la agricultura.


Características del gorrión

El gorrión es un pájaro pequeño, posee un pico fuerte y corto, su cola es de tamaño mediano, y las patas y las alas son cortas. Suele desplazarse en grupo, y cuando camina lo hace a pequeños y graciosos saltitos. Se alimenta de insectos, semillas, migas de pan, fruta, plantas y cualquier cosa comestible que encuentre en el suelo, incluidos los restos que les dejamos las personas.

Presenta lo que se llama dicromatismo sexuales decir, que el macho y la hembra tienen apariencia distinta en el plumaje. A pesar de ello, hay que decir que en el gorrión prevalecen los colores oscuros, como el marrón y el gris.

El macho es gris, marrón y blanco, con algo de negro en el torso. Este toque negro no lo poseen los gorriones jóvenes ni las hembras. El pico es negro, con un ligero cambio de matiz dependiendo de la época del año.

La cría del gorrión común

Terminando el invierno, los gorriones empiezan a buscar pareja. Sin embargo, el nacimiento de nuevos pajarillos no se llevará a cabo hasta que la temperatura no sea más agradable, generalmente en primavera.

Estas aves construyen sus nidos con plumas, hierba, palitos, hojas, paja y hasta con trocitos de plástico, tela, lana o papel. En el trabajo de edificación colaboran tanto el macho como la hembra. Generalmente los sitúan en oquedades, puentes, aleros, tejados y árboles. Además, no tienen ningún problema en apropiarse de nidos vacíos de otros pájaros.

Incuban entre tres y siete huevos, durante diez o catorce días. De esta función se ocupa únicamente la hembra. Las crías nacen ciegas y sin ninguna pluma en su pequeño cuerpecito, con las patitas casi transparentes. Tanto el padre como la madre se encargan de protegerles en su vulnerabilidad y de proporcionales el alimento necesario, que consiste principalmente en pequeños insectos. Esto será así hasta que las crías cumplan dos semanas, aunque no se sabrán valer por sí mismas hasta que lleguen al mes de vida. 

Los gorriones se extinguen

La abundancia de estos pajarillos en nuestras plazas y jardines parece que corre un serio peligro. Desde hace ya treinta años el gorrión común ha descendido en número de forma alarmante en toda Europa, hasta el punto de hablarse de millones de ejemplares extinguidos en los últimos años.

En España se calcula que habitan veinte millones de gorriones, pero según la Sociedad Española de Ornitología este número se reduce a razón de catorce mil ejemplares al año sólo en la Comunidad de Madrid. Los motivos por lo que esto ocurre se ignoran, aunque se barajan distintas hipótesis:
  • La exagerada limpieza de las ciudades.
  • El número cada vez más bajo de insectos con los que se alimenta a las crías.
  • La enorme contaminación de las grandes urbes.
  • El excesivo uso de herbicidas y plaguicidas en el campo.

Estas y alguna otra causa se apuntan para explicar la “huida” de los gorriones, y seguramente se tratará de la alianza de varias. O tal vez tenga razón el director de Greenpeace en España, Juan López de Uralde, cuando afirma en El Mundo.es que: “Cada día los humanos estamos más solos. El mundo natural que tanto maltratamos se va alejando, desapareciendo en silencio”.

Y como colofón citar una curiosa investigación de la Universidad de Cornell, Nueva York, que ha estudiado los cantos de los gorriones del Parque Nacional Santa Rosa, en Costa Rica. Ha llegado a la conclusión de que estos pájaros solucionan con el canto sus conflictos, evitando la pelea. Es decir, que son buenos negociadores. Tal vez los humanos deberíamos aprender de ellos.

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


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