sábado, 23 de abril de 2016

British Shorthair: carácter y características

Hoy contamos con un lord inglés, con un ilustre caballero británico y, al mismo tiempo, con un mimoso y seductor osito de peluche. Todo eso y mucho más es el British Shorthair.

Se dice que el British Shorthair tuvo su punto de partida en los gatos que traían los legionarios romanos a las islas británicas, aunque existe alguna otra hipótesis sobre el origen de esta raza.

Cuenta la leyenda que el British Shorthair llegó de Egipto mientras los soldados egipcios acosaban a los hebreos con la intención de ocupar la Tierra Prometida. Esta hazaña era dirigida por el general griego Galsthelos, que pierde y emprende la huída acompañado de su mujer Scota, que lleva con ella a todos sus gatitos. Llegan a Portugal e instauran el reino de Brigantium, que acaba siendo muy próspero. Los gatitos de Scota crecen y se reproducen, marchando luego con uno de sus descendientes a la conquista de nuevas tierras. Fergus I llama a la isla conquistada Scota Land, en honor de Scota. Tiempo después esta isla sería conocida como Scotland, es decir, Escocia. De este modo, se dice que los British Shorthair llegaron al Reino Unido.

El British  se hizo querer rápidamente, no solo por sus dotes de cazador que se valoraban muchísimo, sino también por su carácter tranquilo y cariñoso. En el año 1800 la cría del British Shorthair efectúa su despegue.


Se sabe con certeza que el principal responsable del surgimiento del British Shorthair fue Harrison Weir. Este artista inglés organizó la primera exposición felina donde el British hace su aparición y logra un increíble éxito entre los amantes de los gatos, esto ocurría en el Crystal Palace de Londres, en el verano de 1871. Logra hacerse con el primer puesto de esta exposición una gata azul del propio Harrison Weir.

La Primera Guerra Mundial lleva a esta raza al borde de la extinción, y se la salva gracias a los cruces con el Persa. Además estos cruces benefician al British porque le hacen más corpulento, mejoran la calidad de su pelaje y fortalecen su salud.

La Segunda Guerra Mundial también supondría un serio revés para la continuidad del British, que consigue salir adelante por los cruces con gatos comunes y de distintas razas de pelo corto, como el Chartreux, el Siamés y el Azul Ruso. Sin embargo, estas uniones no benefician del todo al British Shorthair, por lo que se tiene que volver a la raza Persa para preservar de nuevo al dulce felino inglés, con la esperanza de que en un futuro el British no tuviese necesidad de raza alguna para salir adelante.

Al principio los British Shorthair, especialmente los de color azul grisáceo, eran tan semejantes al Chartreux que la Federación Internacional Felina (FIFe) resolvió registrar tan solo una raza. Es en el año 1977 cuando se distancian ambas razas.

La Cat Association Information (TICA) autoriza los cruces con el Manx y el Scottish Fold; y el Libro Oficial de los Orígenes Felinos (LOOF) acepta los cruces con el American Wirehair, el Manx y el Cymric.

Es el gato más apreciado en Reino Unido y también goza de gran popularidad en Estados Unidos, Alemania y Holanda.

Características físicas del British Shorthair

El British Shorthair es un gato de tamaño mediano a grande, suele pesar entre 4 y 8 kg. Su apariencia se asemeja a un gato de peluche cuando está tranquilo, lo que le da un aspecto tremendamente tierno.


Su cabeza es sólida y redondeada, y su rostro se decora con una nariz breve y amplia, unos ojos expresivos y unas orejas de tamaño medio. Su fornido cuerpo está cubierto de un pelo corto y denso, que le protege de las inclemencias del clima.

Su cola es ancha en la base, afinándose hacia el extremo. Las patas son cortas, fuertes y de pies redondeados.

El British Shorthair se acepta en todos los colores: crema, lila, blanco, rojo, chocolate, negro... Aunque el más apreciado es el British azul. Existe también el British Longhair, que es la variedad de pelo largo.

Convivir con un British Shorthair


El British es un felino pacífico, juguetón, inteligente y equilibrado. Es cariñoso, pero independiente también, por lo que raramente se mostrará excesivamente agobiante en sus demandas de atención, aunque crea lazos muy fuertes con sus compañeros humanos.

Sus cuidados son bien sencillos, será suficiente con cepillarlo una vez a la semana, aunque debido a la densidad de su pelaje es conveniente utilizar un peine de púas cerradas. En la época de muda se le deberá cepillar con más frecuencia.

También la consistencia de su pelo hace que las pulgas puedan alojarse en él más fácilmente, por lo que habrá que controlar que esté libre de parásitos en las épocas de calor.

La comida, siempre de calidad, tendrá que ser vigilada en algunos momentos porque suelen ser bastante comilones.

El British Shorthair se adapta perfectamente a cualquier tipo de espacio, y se lleva bien con otros gatos y también con perros.

Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados
Artículo publicado originalmente en El Mundo del Gato



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